Cinco o seis mesas con sus respectivos tablones de lado y lado para sentarse, invitan a los padres a celebrar en un ambiente fresco y con la sombra que generosamente reparten los árboles, las fiestas infantiles. El lugar es asimismo, ideal para los niños que tienen allí un sitio seguro para moverse y jugar.

Todo es idílico, maravilloso, bucólico, encantador hasta que la vegiga avisa o se debe apretar el culo…

Ayer, paseando por aquel sector para respirar aire puro, me encontré, mientras subía por una escalera, con un señor muy bien vestido, incluso con corbata. El hombre pegado sin decoro a un árbol, orinaba a placer, aunque en su rostro se reflejaba la preocupación, presuntamente, por el cambio climático.

Decidí intervenir con la razón que me da la decencia y le espeté:

-No sea usted guarro, hombre. Que no ve que le pueden ver los niños con la pilila fuera?

-¿Y qué quiere que haga si estos desaprensivos -no sé a quién se refería- no han sido capaces de poner aseos en este sector tan lleno de gente?

Pensé que aunque me estuviese reventando, jamás eyectaría mis desechos líquidos en público y seguí mi camino refunfuñando. Y en el trayecto, contemplé a un niño meando sobre una pared y escuché a una chiquilina preguntando a su madre a voz en cuello “¡Mama, tengo pis! ¡Qué hago!” y la madre sin cortarse, le respondió “¡Busca un sitio donde no te vean”.

Pasé entonces al lado de una edificación con aspecto de abandono y óxido en la que sendos cartelitos azules en dos puertas descubrían dos aseos aunque en una de ellas, un papel impreso anunciaba que estaba “cerrado temporalmente”, aunque la otra puerta parece que estaba cerrada definitivamente.

A todas estas, uno de esos niños traviesos que nunca faltan, perseguía a un grupo de buulliciosos iguales, lanzando chorros de orina a quien cayera. ¡Qué alegría tenían los chavales!

“¿Es que no habrá nadie entre los que correspondan estas menudencias que aunque sea por una sola vez, piense en la gente?”

Y a todas estas, mi vientre me avisó que algo muy grave estaba por suceder…

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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