En general el trámite parece ser lento y farragoso. Así lo expresan varios vecinos que han intentado obtener sus abonos en la taquilla de la Piscina de Vallparadis, que califican la atención como inadecuada para la cantidad de personas que deben ser atendidas.

Mari, una de las afectadas por lo que calificó una mala gestión del proceso, lleva cuatro días acercándose a la taquilla sin tener la fortuna de que alguno de los 20 números que dice que reparten para el milagro de la atención, le toque. Mari sufre una discapacidad que le dificulta llegar a tiempo.

Carlos, un joven de 23 años reconoce que tuvo que esperar diez minutos para que le dieran su turno y Dolors, denuncia que lleva una semana acercándose para ver si tiene suerte, pero nada. Ella trabaja y los horarios se han convertido en un problema.

En general las personas que hacen esta gestión para poder refrescarse durante el verano, aunque sea pagando, califican esto como un “descontrol”.

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