El incivismo en todos los extremos posibles es, en Terrassa, una norma casi habitual, aunque el “casi” se me antoja que está de más. Un coche aparcado sobre la acera, aunque haya barrotes para impedirlo, parece en nuestra noble y secular villa. más que un fallo incívico, una regla que hay que seguir a rajatabla.

Sin embargo, en una ciudad en la que campea la basura en las calles y principalmente alrededor de los contenedores que suman incivismo y un sevicio insuficiente, en que diariamente son sancionados conductores borrachos, drogados, sin licencia ni seguro, el hecho de que algunos de ellos tengan “parking privado” sobre las aceras, puede ser un mal menor. ¡Pero es un mal!

Y esto parece no tener solución porque se arrastra desde el principio de los tiempos.

¿Qu esto sucede en todo el mundo?

¡Y a mí que me importa, si la que me duele es mi ciudad!

A los peatones, las madres con carritos de bebés, los usuarios de sillas de rueda, etc., en la ciudad del más fuerte… ¡Que les dén!

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

Foto: Patricia V. M. P

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