Como sucede en muchas otras ciudades españolas, Terrassa que es la que nos interesa, tiene un preocupante porcentaje de conductores beodos, principalmente los fines de semana. Afortunadamente nuestra diligente policía local, logra dar con algunos de ellos y les sanciona administrativamente, lo que no es suficiente para acabar con esta peligrosa lacra.

Es muy normal ver en las noticias la enorme cantidad de positivos en alcohol entre quienes convierten en irresponsabilidad la responsabilidad de la conducción automotor. Lo que no es tan normal es ver a uno de estos vecinos, con un buen ‘pedo’, utilizando el coche, no como un arma para demostrar un poderío del que carecen, sino como colchón.

No. No lo he escrito mal y para demostrarlo está la foto de P.V.M.V., una asidua seguidora de Terrassa en la Mira. En ella se aprecia a un individuo que no puede con su alma, durmiendo, como los caballos, de pie, pero apoyando su extraviada cabeza en el capó del primer coche que se le antojó útil para pasar la borrachera.

Y no fue un momento casual. El sujeto fue visto por nuestra lectora a las seis de la mañana del pasado sábado en la calle de la Duquesa de la Victoria y después, cuando volvió a pasar por el lugar, a las ocho. El ambiente estaba más iluminado, más cálido, pero el hombre no se había movido ni un centímetro.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.