Uno de los aspectos más transparentes de la ciudad, sin que nadie se esmere en presumir de esta carencia, aparte del servicio de transporte, alargada su gestión sin motivos medianamente razonables o el de la limpieza, es el mal estado de calles y aceras.

Esta situación que en el centro puede parecer una fantasía malintencionada, no lo es  en los barrios, por aquello de que los políticos se dejan llevar por las alegrías, tristezas y necesidades de su entorno. Es decir del sector donde se mueven, dejando para la teoría, lo que les es ajeno, lejano, secundario… de barrio.

Y esa negligencia palpable, puede costarle algún día, muy cara al consistorio, que equivale decir, a los vecinos, porque el dinero que se mueve en las arcas municipales es del pueblo.

Me explico: Dimos cuenta la semana pasada de un pequeño accidente que dejó a una señora maltrecha, al tropezar la rueda de su patinete eléctrico con un hueco en la acera, camuflado por malas hierbas. Pues esta dama está dispuesta a llegar judicialmente hasta las últimas consecuencias y cuenta para ello con un nada desdeñable apoyo de vecinos, conocidos o desconocidos, que la animan a seguir adelante. A ver qué pasa.

Respecto a lo anterior, no tuvimos que movernos más de cincuenta metros para encontrarnos en uno de esos “barrios en marcha”, con claros ejemplos en las aceras, de lo que no debería existir, pero que existe. Las gráficas son elocuentes.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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