Prensa Cecot.- Los próximos dos años son fundamentales para afrontar una transposición favorable a las especificidades de Cataluña de las nuevas Directivas Europeas y Reglamentos aprobadas con el Clean Energy Package for all Europeans. Cataluña tiene una oportunidad para alcanzar los objetivos de transición energética marcados por la Unión Europea para 2030 y descarbonizar el sector empresarial.

Esta oportunidad pasa por consolidar un modelo energético que fomente la generación de electricidad con recursos distribuidos en cualquier ciudad o población y facilitar el autoconsumo con una visión de proximidad en el territorio. Más allá de descarbonizar la actividad empresarial, el modelo reduciría las ineficiencias del sistema eléctrico actual, disminuyendo la pérdida de electricidad durante el transporte y distribución, contribuyendo a la cuota verde, logrando un precio competitivo y facilitando la participación de los consumidores en el negocio energético.

La Cecot ha hecho llegar un escrito y un informe (Retos de la Transición Energética en España) a los presidentes del Gobierno en funciones, de la Generalidad de Cataluña, de la CNMC, así como a los representantes del Ministerio de Transición Ecológica y Departamento de Empresa , Industria y Energía entre otras entidades. En el escrito, más allá de una serie de propuestas concretas sobre los retos y las oportunidades que la transición energética puede aportar, en este caso en Cataluña, el presidente de la entidad, Antoni Abad, ha pedido un pacto de Estado que dé garantías al modelo eléctrico tanto por los peajes como por las condiciones de la autogeneración y que lo dote de estabilidad en el tiempo para evitar situaciones de inestabilidad ya vividas. Unas situaciones que frenaron inversiones y que penalizaron toda una industria emergente en torno a las energías renovables y que, últimamente, está experimentando un cambio de tendencia motivado por el impulso del autoconsumo de los últimos decretos del Gobierno.

Sin embargo estos brotes son sólo la mínima expresión en respuesta al reto del choque climático que tenemos planteado. Y Cataluña, a pesar de haber sido pionera en Europa en elaborar una Ley de Cambio Climático y declarada inconstitucional, tampoco ha hecho los deberes en cuanto a la correlación entre crecimiento económico y reducción de emisiones. Las energías renovables no se han desplegado de acuerdo con los objetivos 2020 debido a unas barreras administrativas muy altas por parte de la Generalitat y por la reacción negativa desde algunos sectores sociales ante un modelo de implementación de parques eólicos y solares sin retorno claro de riqueza para el territorio. Incluso, los proyectos de pequeña y mediana escala sufren en muchos municipios criterios restrictivos y discrecionales para sacar adelante el autoconsumo en hogares y empresas, como son las tasas y los permisos requeridos.

Por todo ello, desde la Cecot se considera que la transición energética abre grandes oportunidades para que Cataluña lidere el cambio de modelo que demanda tanto el objetivo de descarbonización como la reciente situación de emergencia climática. La Generalitat ya ha hecho un primer paso aprobando el Solarca para acelerar la transición energética y conseguir unos mejores niveles de eficiencia. Pero no podemos obviar que Cataluña está muy por debajo de la media del Estado (18%) en renovables sobre energía final, un 8% y para alcanzar el objetivo europeo del 32% necesita un marco que lo acompañe. “En Cataluña tenemos las condiciones y el potencial industrial y empresarial para hacerlo posible”, afirma Abad, “pero necesitamos un modelo de generación distribuida y de autoconsumo, similar al que impulsa la Unión Europea y que prima el reequilibrio territorial aplicando componentes correctores para priorizar el consumo de cuota verde por proximidad, energía KM0. Es decir, que la distancia desde donde se genera la electricidad y donde se consume esta electricidad sea lo cercana para evitar ineficiencias y sobre costes “.

Este marco que supondría alcanzar los objetivos de la UE para 2030 en Cataluña tiene un riesgo o una amenaza que puede darse por la decisión del Gobierno de establecer un modelo de centralización para alcanzar la cuota marcada por la UE a nivel estatal. Este modelo que, desde la Cecot se consideraría un riesgo para las pymes catalanas, se basaría en concentrar la generación de electricidad en manos de pocos operadores con grandes instalaciones y plantas fotovoltaicas ubicadas en puntos geográficos alejados de Cataluña como Andalucía o Extremadura o Galicia. Este modelo que, ayudaría al Estado a alcanzar los objetivos de reducción de emisiones, conllevaría un sobre coste de transporte y distribución en los peajes para las empresas catalanas y un incremento de ineficiencia por la pérdida de energía que se da siempre en el transporte (se da aproximadamente entre un 10 y un 15% de pérdidas en la situación actual).

Por todo ello, la Cecot propone el Gobierno y la Generalitat apostar por un modelo que equilibre generación y autoconsumo, que optimice las redes por criterios de potencia horaria y aproveche la flexibilidad que ofrecen los recursos distribuidos para evitar sobredimensionamiento sin afectar la seguridad y calidad del consumo. “Esto es factible con la implementación de sistemas inteligentes en los puntos de generación, por ejemplo, en un polígono industrial que se pueda abastecer teniendo en cuenta los consumos y picos de potencia de las diferentes empresas que están ubicadas”.