Resulta bochornoso que un ayuntamiento como el del centro de Terrassa, utilice su obligación de mantener tanto al centro al que se debe devotamente como al molesto resto de la ciudad, para crear un slogan como aquel que dice jocosamente “Terrassa barrios en marcha”.

Ciertamente, la acción de mantenimiento en la zona sentimental o físicamente cercana a la mayoría de los concejales locales, es óptima, pero cuando hablamos de barrios, la conclusión a la que llegamos es que la ciudad debería dividirse en dos y crear un nuevo municipio. Esta y no otra parece ser la solución a la discriminación a la que se somete al extrarradio local.

Para citar un ejemplo entre miles que dan razón de las dos “terrassas”, la caciquil y la normal, nos retrotraeremos en el tiempo hasta el sábado 6 de julio, cuando una enorme rama cayó sobre un coche en la calle Logroño casi al llegar a la Av. Madrid. En esa ocasión los bomberos rescataron el vehículo y dejaron a merced de los servicios de limpieza, como es lo usual, los escombros.

El día 10, cuando nos enteramos de ello a través de una lectora, las ramas seguían ahi y así lo denunciamos. Pero cuando pensábamps que el problema había sido resuelto por nuestras ‘diligentes’ autoridades, este domingo nos llega otra denuncia con una nueva imagen del sitio que da fe que 15 días después, nada ha cambiado…

Si esto hubiese sido en el centro, en media hora o menos no quedaría ninguna huella del incidente.

Esto nos recuerda el esmero conque el consistorio adecentó el centro tras la ventisca de diciembre del 2014. Dos o tres días después, el horror era recuerdo, pero en algunos barrios, los destrozos tardaron hasta un año, si no más, en recibir atención.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.