Para poder establecer controles sobre el peso real de la lana que se comercializaba a principios del siglo XX se creó en Terrassa el Acondicionamiento Terrassense. En origen, era un espacio en el que se conservaban y secaban las balas de lana mediante estufas, para extraer la gran cantidad de humedad que solían contener y determinar mejor así que el precio que se pagaba por ellas era el correcto. El primer edificio del Acondicionament se construyó en la calle del Nord en 1906, aunque la sede que ha sobrevivido hasta hoy en día se halla en el paseo Vint-i-dos de Juliol y su construcción fue encargada en 1915 al arquitecto Lluís Muncunill por Francesc Pi de la Serra, entonces director de esa entidad.

El edificio del Condicionament Terrassenc concebido por Muncunill está protegido como Bien Cultural de Interés Especial (BCIL). Lo conforman un grupo de naves situadas en paralelo que ocupan una isla que abarca el paseo Vint-i-dos de Juliol y las calles Mare de Déu dels Àngels, Canonge Rodó i Joaquim Folguera. Sin embargo, el volumen ubicado en el Passeig, donde se hallaban las oficinas y laboratorios del centro, constituye el elemento de mayor interés arquitectónico. Muncunill redactó un proyecto muy en la línea de otros trabajos desarrollados por él para el sector empresarial, a base de ladrillo visto y dentro de ese concepto propio del modernismo industrial. La fachada principal del edificio se halla en ese bloque, lindando con el paseo, aunque la planta del mismo tiene forma de ele, situándose su ala corta en la calle Mare de Déu dels Àngels.

La edificación se dispuso en planta baja y un piso, siguiendo un concepto claramente simétrico. Una gran puerta flanqueada por tres grandes ventanales enrejados a cada lado destaca en la planta de acceso, donde hallamos un zócalo alto de piedra, mismo material elegido para las jambas y el arco que rodean la puerta. Todas las oberturas que hallamos en la fachada aparecen rematadas por arcos rebajados decorados con arquivoltas de ladrillo. Un cartel con las letras en relieve, rodeado por la línea de imposta, separa la planta baja del primer piso. Dicha imposta está elaborada a partir de cerámica y ladrillo en forma dentada.

Ya en el piso superior y sobre el rótulo del Acondicionamiento Terrassense, hallamos un conjunto de siete ventanas altas y estrechas igualmente rematadas por arcos rebajados. A ambos lados destacan sendos balcones en voladizo con un remedo de balaustrada configurado a partir de ladrillo visto, a los que se accede a través de grandes ventanales de similar factura. El remate de la fachada lo pone una cornisa también de ladrillo visto bajo la que existe un canalón de cerámica verde para la recogida de las aguas pluviales.

El esquema constructivo seguido en la fachada que da a la calle Mare de Déu dels Àngels, es el mismo. El zócalo de piedra recorre también ese tramo de fachada, aunque las tres ventanas que podemos contemplar son de dimensiones más reducidas y el concepto simétrico se rompe con la ubicación de una puerta pequeña en el extremo izquierdo que da acceso a una vivienda situada en la primera planta y que fue residencia de algunos miembros de la familia Pi de la Serra, entre ellos la escritora e intelectual Paulina Pi de la Serra, según explica Jordi Plana i Nieto en su blog Passejant per Terrassa.

Sobre dicha puerta aparece una ventana con arco de medio punto que hace las veces de lucernario para la escalera de acceso a la planta superior, y a la derecha hallamos tres ventanas enrejadas que siguen el esquema de la fachada principal. La planta de arriba reproduce otro de los balcones de la fachada principal en la esquina del edificio, separado de las otras tres ventanas que corresponden a la vivienda.

Las naves posteriores del edificio fueron sometidas a una importante rehabilitación en 1987, que supuso una ampliación y la construcción de una extensa área de planta subterránea, siguiendo un proyecto elaborado por Francesc Bacardit. Durante la misma se aprovechó para realizar trabajos de consolidación de las cubiertas de las naves y se afianzaron los cimientos.

Posteriormente, en 2015, el Ayuntamiento de Terrassa, propietario del inmueble desde 2006, desarrolló otro proyecto para convertir el antiguo edificio industrial en un espacio de equipamiento sociocultural para la ciudad. La ejecución del proyecto se encargó a la empresa Grupmas Edificación SLU, con un presupuesto de 580.194,56 euros subvencionado por la Diputación de Barcelona con 42.526,25 euros. Los trabajos se concibieron para solucionar las deficiencias que planteaba el edificio: se repararon armaduras de cubierta de madera y pilares, se construyeron escaleras nuevas y se adecuaron los espacios interiores para la nueva reconfiguración del espacio, entre otras tareas.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA