Uno o más desconocidos se dedican en el terrassense barrio de Can Palet a rayar los coches con matrículas recientes, sin más objetivo aparente que el de saciar sus instintos primarios carentes, presumiblemente, de inteligencia y pletóricos, sin duda, de estupidez.

De esta forma, muchos de los vehículos cuyas placas comienzan con la letra K y especialmente aquellos que la segunda lo hace con las X, Y o Z, aparecen a diario con “rayajos” en la pintura y no en una, sino en algunos casos, en más de una oportunidad.

Es el caso específico del vehículo de R.A.S., adquirido hace una semana y que ya cuenta con siete marcas angostas pero profundas, una por cada día, producidas en horas diurnas y en diferentes calles de este barrio, que como muchos otros, padece además, de la desidia oficial.

En la gráfica se pueden observar tres rayas en la pintura de una de sus puertas, una por jornada, que al propietario, que de noche lo tiene a buen resguardo, le costará algún dinero disimularlas o un buen dinero en el momento de la renovación de la póliza, si se le ocurre denunciar la incidencia al seguro.

Lamentablemente poco se puede hacer contra este tipo de faltas nacidas en lo más profundo del incivismo, más que ‘tragar’ y pagar.

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