Una de las demostraciones de incivismo más habituales, se da en los autobuses un sitio en que los cerdos humanoides no tienen ningún reparo en montar sus patas calzadas sobre los asientos vacíos en los que en cualquier otro momento asentarán sus posaderas otros usuarios del transporte público.

Lo delicado de esta falta de urbanidad es que los zapatos o cualquier otro adminículo que cubra sus pezuñas, recoge por su propia función, toda la ‘mierda’ que pisen en la vía pública y al ponerlos sobre los asientos, todas las bacterias e incluso inmundicias que tengan pegadas se trasladarán al nuevo sitio y de ahí a a que llegue al culo es coser y cantar.

Me dirá algún enteradillo de guardia que para eso están los pantalones (que en realidad no están para eso), pero en estas épocas cálidas, cuando hay tanto ser humano con prendas cortas, sus pieles toman contacto directamente con el área sucia y ya la liamos.

De liarlas nada, pues estos sujeto si les dices algo, lo de liarla se queda corto… ¡Es parte de de su educación primaria!

Así es la vida. Así son y así están las cosas.