Pese a la alegría de nuestras autoridades por el estado del aseo de la ciudad, en una de las tantas demostraciones de que cada quien presume de lo que carece, las muestras de suciedad son parte común del escenario urbano y la solución, mientras no sea seria y contundente, no tiene más visos que los de un espejismo.

Las redes sociales están llenas de denuncias por el estado en que se encuentran no solamente los sectores cercanos a las baterías de contenedores, sino aquellos donde se juntan los incívicos. Unas imagenes, las que ha colgado el terrassense Òscar Miró en twitter, son solo un pequeño ejemplo de lo que se ve en la nuestra, una ciudad con apariencia de sucia.

Y en efecto, son los incívicos el centro del problema, puesto que parecen haber más de los soportables, pero también la administración que se nos antoja incapaz de contener a esta gentuza irrespetuosa, porque además de los incívicos, son los propios organismos encargados de la limpieza parte del problema, dado que no es extraño, sino más bien habitual ver contenedores llenos a tope lo que permite a muchos justificarse por dejar los desperdicios a sus pies en lugar de caminar unos pasos hasta encontrar otros que todavía tengan capacidad.

“El niño que llora y la madre que lo pellizca”

Imágenes twitter de Òscar Miró

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