Nota de Prensa.- Este proyecto de cohabitatge en régimen de cesión de uso de una masía en Castellar del Vallés se ha convertido, en muy poco tiempo, una referencia a la comarca como modelo alternativo para acceder a la vivienda.

Can Carner también ha recibido un apoyo importante en su difusión por parte del Ateneo Cooperativo del Vallès Occidental y el Telar Cooperativo.

A pesar de que se dio a conocer hace pocos meses, el proyecto de cohabitatge de Can Carner está aconteciendo referencia a la comarca por su apuesta por una nueva forma de vivir en comunidad y de forma cooperativa. Todo un ejemplo que está tener éxito también gracias a la solidaridad de muchas personas y entidades que están involucrando para ayudar a llevarlo adelante.

Serán 12 las familias que compartirán vivienda en Can Carner, y ahora se han constituido como cooperativa. Esta entidad adquirirá próximamente la casa principal, junto con otra que se había destinado a los caseros, además de terrenos agrícolas y forestales, un total de 9,5 hectáreas. En total es un grupo compuesto por 20 adultos y 7 menores, y quisieron que el proyecto de cohabitatge contara con todas las franjas de edad: la más pequeña tiene un año, el mayor 78.

Can Carner dispone de campos de cultivo con muchas posibilidades de iniciar proyectos agroecológicos y medioambientales. «Estamos orgullosos de tener al lado de casa mucho espacio de huerto, uno a lado de la casa, otro en la orilla del río Ripoll», expresa Miguel.

Tenían claro que el modelo a seguir era la cesión de uso: «buscábamos una fórmula alternativa al acceso a la vivienda que no fuera la clásica de compra o alquiler. De esta forma no soy propietario directamente, pero tengo el derecho a decidir sobre cómo convivimos », explica Miguel.

Acaban de dar el paso de asociación cooperativa, y están a punto de adquirir la finca. El siguiente paso será iniciar la rehabilitación de los espacios. «Tenemos un anteproyecto, ahora hay que definir cómo serán los espacios compartidos y los privados de las unidades familiares», explica en Sebastián. El colectivo tiene claro los aspectos básicos: «una arquitectura sostenible, con bioconstrucción de materiales, de forma que el edificio tenga el menor gasto de energía posible y complementada con renovables».

El Telar Cooperativo, clave en la difusión

Respecto al apoyo recibido del Ateneo Cooperativo del Vallès Occidental (ACVOcc) y el Telar Cooperativo, Miguel expresa que «en contactar ya constatamos que coincidíamos totalmente para desarrollar el cohabitatge, con espíritu transformador y no especulativo». Destaca que «nos ayudaron mucho en la difusión para llegar a mucha más gente, aparte de que el apoyo del Telar y el ACVOcc también nos da credibilidad como proyecto».

Aparte del acompañamiento, Sebastián manifiesta: «ha sido un conocimiento mutuo. También hemos estado acompañados por Sostre Cívic – entidad que promueve el acceso a la vivienda alternativo y no especulativo -, y han tenido contactos con la banca ética Fiare y Coop57. «A pesar de todo, hemos funcionado bastante solos, y hemos sido capaces de llevar adelante el plan de financiación, montar la asociación para luego convertirla en cooperativa, hemos hecho los estatutos y el reglamento de régimen interno», señala en Sebastián. Igualmente, reconocen el asesoramiento de una gestoría que nos revisa las cuentas.

Títulos participativos con apoyo popular

Buena parte del éxito del proyecto está siendo posible gracias a la colaboración de personas que están aportando dinero en una campaña de títulos participativos, a fin de destinarlos a la compra y rehabilitación de la masía, junto con las aportaciones de las familias y socias de la cooperativa. Se trata de títulos a razón de 100 € cada uno, de los cuales hay una remuneración del 2% anual. Se pueden adquirir hasta 100 títulos por persona o entidad jurídica. Esto quiere decir que ya han conseguido 200.000 €, y llevan la mitad de la segunda parte de la campaña.

La difusión la comenzamos el mes de agosto, y como reconocen, con unos plazos muy limitados. «Sabemos que era mala época, pero es que en enero todavía no había las 12 familias», dice Miguel, y se nos echaba encima octubre como límite para adquirir la finca ». «Esto demuestra que con pequeñas aportaciones y la solidaridad de la gente, se pueden sacar adelante grandes proyectos», destaca en Sebastián, y recuerda otras cooperativas que están teniendo éxito, «como los casos de Som Energia, Somos Conexión o Somos Movilidad».