Como complemento a nuestra nota anterior, podemos afirmar que la normalidad ha sido general en la localidad, salvo por algunas manifestaciones en el sector céntrico, aquel que sus residentes y los políticos locales piensan que es la Terrassa “de merecer”. Una sentada breve y minoritaria en la oficina de Hacienda o el bloqueo humano de las vías de Renfe han sido, como complemento a lo anterior, lo más destacado dentro del perímetro terrassense.

Queda demostrado que esta, pese a lo que pìensan los que se sienten dueña de ella, es una ciudad tranquila, democrática y esencialmente anti separatista. Si no fuese por los cortes de carreteras que convirtieron en rehenes dentro de la localidad, a miles de vecinos, el fracaso de la huelga de los “señoritos” hubiese sido aún más sonoro.