Consejas y consejos del viejo Casimiro.- Poco pueden asombrarnos las estupideces de los políticos españoles, porque sus disparates son parte de la crónica diaria del país. Pero lo que ha hecho hoy Pedro Sánchez atenazado por su peligrosa ambición que le lleva hasta a convertir en mentiras descaradas sus propias declaraciones para poder seguir siendo presidente del gobierno, no tiene nombre. Nada parece importarle al presidente en funciones más que cumplir con su capricho se ser el mandamás de España sin reunir como ya lo está demostrando, los requisitos mínimos para ello.

Hoy, el sorprendente político, ha firmado con los descendientes de Stalin -que es exactamente lo mismo que si lo hubiera hecho con los de Franco- encabezados por Pablo Iglesias, un preacuerdo de gobernabilidad, pocas semanas después de que faltara a la verdad afirmando que no dormiría tranquilo teniendo a los podemitas como socios de gobierno. Seguramente lo hizo alentado por Tezanos que le auguraba en unas nuevas elecciones,  una subida de curules impresionante y un moderado ascenso del radicalismo de izquierdas. Presuntamente la posibilidad de salir reforzado, fue el motivo de estos modernos “Picapiedras” para  convocar nuevas elecciones fastidiando, literalmente a los españoles y a las arcas del Estado. Y aunque el tiro les salió por la culata, ahí están mostrando al mundo un nuevo disparate de la triste casta que vuelve a poner las fronteras hispanas en los Pirineos, como en los tiempos del exhumado y vuelto a inhumar.

Hoy,  ambas formaciones, el ambiguo socialismo y el desestabilizador comunismo, firman el preacuerdo de coalición, mermados sus votos y sus respectivos diputados, confiados en que la ultra derecha separatista, en su afán por destruir España y sacar tajada a favor de su golpe rupturista, les favorezca obsequiándoles con una conveniente abstención. Pablo Iglesias está con ellos aunque solo sea por derrotar a las instituciones,

Todo parece indicar, que en la teoría, este sería un  gobierno breve, pero la indisimulable ambición del presidente y las tendencias autoritarias del radicalismo de izquierdas, nos hacen temer que la legislatura “progresista” pueda prolongarse más allá de los términos legales, como en Venezuela, como en Bolivia, como en Nicaragua…

¡Pobre España!

En todo caso, de la conciencia de los diputados socialistas, que no sanchistas, depende que se pueda evitar este aborto.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.